Cifra de fallecidos por el devastador terremoto en Turquía y Siria aumentó a casi 4.000

Más de 3.800 personas murieron por un devastador terremoto de magnitud 7,8 que sacudió el lunes 6 de febrero el sureste de Turquía y el norte de Siria, y que se sintió incluso hasta en Groenlandia.

En Turquía, donde se registró el epicentro, al menos 2.379 personas murieron, anunció en la noche del lunes el vicepresidente turco Fuat Otkay. Añadió que más de 14.483 personas resultaron heridas.

Según Otkay, en total 7.840 personas han sido retiradas de los escombros y 4.748 edificios se derrumbaron.

En Siria el sismo causó al menos 1.444 muertos. En áreas controladas por el gobierno el balance es de «1.431 heridos y 711 muertos en las provincias de Alepo, Latakia, Hama, Tartus», indicó el ministerio sirio de Salud.

En las partes controladas por los rebeldes en el noroeste, al menos 733 personas murieron y 2.100 resultaron heridas, según el grupo de rescate de los Cascos Blancos.

El balance total de muertos se eleva a al menos 3.800, luego de que Turquía revisó su balance.

«La situación es muy grave, muchas personas siguen todavía bajo los escombros de edificios», declaró el cirujano Majid Ibrahim, desde el hospital Al Rahma de la ciudad siria de Darkush.

El temblor se sintió a las 04H17 (01H17 GMT) y se produjo a una profundidad de 17,9 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El epicentro se situó en el distrito de Pazarcik, en el sureste de Turquía, a unos 60 km de la frontera siria.

Se registraron unas 50 réplicas, entre ellas una de magnitud 7,5 que golpeó la zona nueve horas después, a cuatro kilómetros al sureste de Ekinozu.

Siete días de luto en Turquía

El balance de las víctimas ha ido agravándose con las horas debido al alto número de edificios derrumbados — unos 3.471 según las autoridades — en ciudades como Adana, Gaziantep, Sanliurfa y Diayarbakir.

La Organización Mundial de la Salud advirtió a AFP que el número de víctimas podría ser hasta hasta ocho veces superior.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaró siete días de luto por las víctimas. «Nuestra bandera estará izada a media asta hasta la puesta de sol del domingo», dijo en un tuit.

Su gestión de esta tragedia tendrá mucho peso en las elecciones del 14 de mayo. Debido a la hora en que ocurrió el sismo, de madrugada, la mayoría de la gente estaba durmiendo.

«Pensamos que era el apocalipsis», declaró a AFP la reportera Melisa Salman, que vive en Kahramanmaras, epicentro del sismo. «Estamos afuera desde las cuatro y media de la madrugada. Está lloviendo, pero nadie se atreve a volver a sus casas por miedo a nuevas réplicas», agregó esta joven de 23 años.

En Diyarbakir, unos 380 km al este, Muhittin Orakci presenció las operaciones de rescate frente a un edificio en ruinas. «Siete miembros de nuestra familia están bajo los escombros», dijo. Y en Sanliurfa, a escasos kilómetros de Siria, Emin Kaçmaz, de 30 años, explicó que se quedará toda la noche fuera. «El edificio no es seguro», señaló.

«Todo el edificio se desplomó»

Este sismo es el más importante en Turquía desde el terremoto del 17 de agosto de 1999, que causó 17.000 muertos, un millar de ellos en Estambul.

Según el vicepresidente turco, Fuat Oktay, se cerraron al menos tres de los aeropuertos del área afectada, Hatay, Maras y Gaziantep. La nieve y las tormentas que azotan la región impedían el tráfico en otros más, incluido el de Diyarbakir, constató AFP.

En el pueblo sirio de Azmarin, fronterizo con Turquía, Usama Abdelhamid contó que sintió el temblor mientras estaba durmiendo. «Con mi mujer y mis hijos, corrimos hacia la puerta de nuestro apartamento del tercer piso. Cuando la abrimos, todo el edificio se desplomó», declaró.

La agencia siria SANA difundió imágenes que mostraban importantes destrucciones en varias ciudades, entre ellas Lataquia, en la costa del Mediterráneo, donde se derrumbaron edificios enteros.

También se derrumbaron edificios en Hama, en el centro del país, y en Alepo, la segunda ciudad siria en el norte, donde quedó dañada la famosa ciudadela.

El Ministerio de Educación anunció el cierre de escuelas en todas las regiones controladas por el gobierno hasta el fin de semana.

Raed Ahmed, jefe del Centro Nacional de Monitoreo Sísmico de Siria, dijo a una radio oficial que este fue «históricamente el mayor terremoto registrado».

Con información AFP

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