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El principal grupo talibán paquistaní, el Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), advirtió este lunes 6 de septiembre a los periodistas de que no aludan a su organización como «terrorista» ni «extremista», si no quieren hacer «enemigos».

El portavoz del grupo terrorista, Mohamed Khurasani, consideró que el uso de tales etiquetas es una muestra de «parcialidad» de los medios de comunicación y de los periodistas.

«Pedimos a los periodistas locales y extranjeros, y a los medios de comunicación, que se abstengan de la parcialidad en la lucha entre el TTP y el Estado paquistaní», dijo en un comunicado Khurasan.

«A partir de ahora llamadnos Tehreek-e-Taliban Pakistan. De otra manera harán enemigos», añadió el insurgente.

El TTP es un paraguas de varios grupos tribales creado en 2007 que buscan imponer un estado islámico en Pakistán y es aliado de los talibanes afganos, a los que guardan lealtad.

Desde su formación ha llevado a cabo una brutal campaña de atentados en todo el país y junto con otros grupos ha provocado la muerte de unas 70.000 personas en actos terroristas, según datos del Gobierno paquistaní.

El último de sus ataques se produjo ayer mismo, cuando uno de sus suicidas se inmoló en un control policial y mató a tres soldados e hirió a otras 20 personas en la ciudad de Quetta, en el oeste de Pakistán.

A finales de abril los talibanes paquistaníes mataron a cinco personas e hirieron a otras quince en un hotel de lujo de Quetta, en una acción contra el embajador chino en Pakistán.

En otro ataque en junio, ocho personas murieron, cuatro de ellos soldados, y otras trece resultaron heridas en el ataque de un grupo de insurgentes contra un puesto militar también en Quetta.

La violencia terrorista ha disminuido notablemente en Pakistán desde que el Ejército lanzó una operación en las zonas tribales del noroeste en junio de 2014, que más tarde amplió al resto del país, que debilitó al TTP.

Pero en los últimos meses han aumentado los ataques de nuevo, coincidiendo con la llegada al poder en Afganistán de los talibanes afganos, que tomaron el control de Kabul a mediados de agosto.

En medio de la situación de tensión que se vive en Afganistán, luego de la toma del poder del grupo Talibán, los medios de comunicación están tratando de dar la máxima cobertura al conflicto y de lo que ocurre en las calles del país.

Entre quienes intentaron mostrar el caos en el Aeropuerto Internacional de Kabul, destaca la periodista Clarissa Ward, quien, con su equipo de prensa, vivió momentos incómodos cuando fue abordada por un grupo de talibanes que le exigieron cubrirse el rostro.

No conforme con haber cedido a las exigencias de los hombres, igualmente, no quisieron responder a sus preguntas de forma directa, sino que hablaron con otro de los hombres presentes.

“Él no quiere hablar con usted”, dijo uno de los miembros del equipo reporteril.

Del mismo modo, en determinado momento, uno de los talibanes se acercó, rápidamente, hacia el camarógrafo e intentó golpearlo con la culata del rifle que llevaba en la mano. Así mismo, el talibán habría afirmado que el caos que hay en el país es culpa de Estados Unidos.

Para evitar mayor confrontación, los periodistas decidieron retirarse del lugar, donde se escuchaban, reiteradamente, disparos.

Un video dramático muestra a un hombre que se graba a sí mismo y a otros afganos aferrado a un avión de la Fuerza Aérea de los EE. UU. En rodaje para despegar en el aeropuerto de Kabul en un intento desesperado por huir del país controlado por los talibanes.

Las imágenes, que fueron tomadas el lunes, muestran al hombre sonriente saludando a una multitud de personas que se alineaban en la pista un día después de que los insurgentes derrocaron al gobierno, lo que provocó una loca lucha por encontrar vuelos de salida.

Se vio al menos a dos personas precipitándose hacia la muerte después de que el avión gigante C-17 Globemaster ganara altitud sobre la capital caída.

Funcionarios estadounidenses dijeron que siete personas murieron, incluidas dos disparadas por tropas estadounidenses, después de que la multitud irrumpió en el aeropuerto internacional y se apoderó de la pista.

Se podía ver a decenas de personas tratando de agarrarse al fuselaje del avión de transporte.

No está claro si el hombre de las imágenes, que se compartió ampliamente en las redes sociales el martes y fue corroborado por la agencia de inteligencia de redes sociales Storyful, sobrevivió.

El caos llevó al ejército estadounidense a suspender temporalmente las evacuaciones, tanto militares como civiles, para expulsar a las personas del aeródromo.

Las impactantes escenas se produjeron pocas horas después de que los talibanes derrocaran al gobierno respaldado por Occidente después de un ataque de una semana en todo el país.

Los talibanes irrumpieron en Kabul el domingo después de que el presidente Ashraf Ghani huyera del país, lo que puso fin a una campaña de dos décadas en la que Estados Unidos y sus aliados habían intentado transformar Afganistán.

El vicepresidente primero de Afganistán, Amrullah Saleh, se ha autoproclamado presidente de ese país este marte 17 de agosto, desafiando a los talibanes.

Saleh se estaría apegando a la constitución afgana, la cual estipula que en el caso de ausencia, fuga, dimisión o muerte del presidente, el cargo de vicepresidente interino será ocupado por el vicepresidente primero. La información fue suministrada a través de la cuenta de Twitter de Saleh.

«Actualmente me encuentro en mi país y soy legítimo presidente interino«, publicó Saleh.

Amrullah Saleh de 48 años y perteneciente a la minoría tayika, formo parte de la resistencia talibán desde el atentado de las torres gemelas del año 2001, convirtiéndose en un colaborador clave de la CIA, creando la Dirección de Seguridad Nacional (NDS) en el año 2004 y acumulando una amplia red de informantes y espías dentro de la insurgencia y en territorio de Pakistán, país que según Saleh continuaba apoyando a los talibanes.

El actual presidente encargado de Afganistán, ha utilizado la red social Twitter para comentar los diferentes sucesos que han ocurrido en la nación afgana.

«Nunca, jamás y bajo ninguna circunstancia me inclinaré ante los terroristas talibanes (…), nunca estaré bajo su mismo techo«, manifestó el presidente encargado de Afganistán.

La decisión que tomo el actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, al retirar las tropas militares que contuvieron por más de 20 años a los grupos talibanes fue duramente criticada por Saleh.

«Es inútil discutir con el presidente de EE UU ahora. Dejemos que lo asimile. Nosotros, los afganos, debemos demostrar que Afganistán no es Vietnam y que los talibanes no son ni remotamente como el Vietcong. A diferencia de EE UU y la OTAN, no hemos perdido el espíritu y vemos enormes oportunidades por delante. Se acabaron las advertencias inútiles. Únete a la resistencia«, escribió el presidente encargado.

En medio de la incertidumbre sobre el futuro de las mujeres en Afganistán tras el brusco cambio de poder en el país, los talibanes han asegurado que ellas “estarán contentas de vivir bajo la sharía”.

“Nuestras mujeres son musulmanas y estarán contentas de vivir bajo la sharía”, afirmó Zabihullah Mujahid, un portavoz de los insurgentes.

Además, precisó que no tienen la intención de ajustar cuentas con quienes lucharon contra ellos, por lo que han emitido un acta de indulto para sus enemigos en el campo de batalla.

Tras la retirada de las tropas internacionales de Afganistán lo que ha llevado a la fracción Talibán al poder veinte años después de su derrocamiento, Zarifa Ghafari, de 29 años de edad, espera lo peor para ella y su familia.

Ghafari es reconocida por su lucha en defensa de los derechos de la mujer, que la llevó a entrar en el mundo de la política y convertirse en la única mujer alcaldesa en ese país.

Cuando esa fracción política-paramilitar estuvo en el poder entre 1996 y 2001, impuso la ley Sharia, o Charía, una interpretación radical de la ley islámica que significaba que las mujeres no podían trabajar, las niñas tenían prohibido asistir a la escuela y las mujeres debían cubrirse todo su cuerpo, incluso la cara en público, estar bajo la protección de un hombre si querían salir de sus casas y otras restricciones más que si no eran cumplidas podían ser castigadas hasta con la muerte.

El drama de la empresaria conmueve al mundo, porque Ghafari está en su localidad, Maidan Shahr, capital de la provincia de Vardak. La política se encuentra en su casa esperando que los insurgentes lleguen a asesinarla.

“Estoy sentada aquí esperando que vengan. No hay nadie que me ayude a mí ni a mi familia. Solo estoy sentada con ellos y mi esposo. Vendrán a por gente como yo y me matarán. No puedo dejar a mi familia. De todos modos, ¿a dónde iría?”, reconoció al medio inglés iNEWS.

Miles de personas desesperadas por huir de Afganistán desataron el caos este lunes en el aeropuerto de Kabul, donde ya se registraron al menos cinco muertos, según testigos citados por Reuters, entre la multitud que intenta abordar vuelos de repatriación en el primer día del país bajo el control de los talibanes.

Las versiones apuntan a tres muertos por tiroteos, pero también habrían habido víctimas fatales por las estampidas ante los disparos.

Además, varios videos muestran cómo algunos ciudadanos intentan desesperadamente aferrarse a los aviones que despegan, arriesgando al máximo su vida.

La marea de gente comenzó a llegar desde anoche al aeropuerto internacional Hamid Karzai, en la capital afgana, con muchos de ellos sin ni siquiera documentos de viaje o visado, dejando imágenes angustiantes, después de que los talibanes entraran en la ciudad culminando su victoria final tras dos décadas de guerra.

La mayoría son personas comunes que se apresuraron al aeropuerto llevados por la idea de que Estados Unidos, que está evacuando a su personal en el país, va a sacar a los afganos, dijo a Efe un funcionario del aeropuerto, que pidió el anonimato. De momento ni la fuerzas de seguridad afganas ni los combatientes talibanes han asumido la seguridad del aeropuerto, aseguró.

En este momento, todos los vuelos desde el aeropuerto internacional Hamid Karzai están temporalmente suspendidos, informó en un comunicado la autoridad de la Autoridad de Aviación Civil Afgana (ACAA) .”No se acerquen al aeropuerto hasta que se reanuden los vuelos”, añadió.

La ACAA también pidió este lunes a todos los vuelos civiles evitar el sobrevuelo de Afganistán, donde los talibanes recuperaron el poder.

A primera hora de la mañana de hoy, hora local, el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció que había “completado” el proceso para transportar al aeropuerto a los aproximadamente 4.000 empleados de su embajada en Kabul.

Asimismo, la embajada estadounidense reiteró hoy su alerta para las personas que esperan ser repatriadas, para que no se acerquen al aeropuerto debido a la frágil seguridad de la zona, y que permanezcan resguardados en sus lugares hasta que les avisen.

Un grupo de 70 países de todo los continentes, incluidos España, Francia o Alemania, instaron este lunes a “quienes ocupan cargos de autoridad en todo Afganistán” que permitan a los ciudadanos del país y a los internacionales marcharse del país asiático.