septiembre 25, 2021

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Tarek William Saab

Tarek William Saab, fiscal general del régimen de Nicolás Maduro, anunció este domingo 16 de mayo la imputación de 5 trabajadores de Traki por presuntamente “ser responsables de maltratos y vejaciones” contra un menor de edad.

Los imputados fueron identificados como Víctor Belizario, Mauro Martínez, Jackelin Rodríguez, Jhoni Antonio Saavedra y Francisco Franco.

Saab informó que fue designado el fiscal segundo regional con competencia en derechos humanos “para que investigue la denuncia realizada por un adolescente que revela ser objeto de maltratos por vigilantes en Traki que lo sometieron a vejaciones y humillaciones públicas”.

Miguel Oyer, de 17 años de edad, denunció en sus redes sociales los abusos que habría sufrido en una tienda Traki en la ciudad de Puerto Ordaz, estado Bolívar.

Oyer relató que el viernes 14 de mayo, aproximadamente a las 10:30 de la mañana, fue a la tienda a comprar unos productos, entre ellos alimentos. Subió al Nivel 1 y, como llevaba un bolso, lo dejó en el sitio de los lockers, destinado para dejar este tipo de objetos personales, bolsas y carteras. Después, procedió a hacer las compras que tenía planificadas.

“Tomé los productos que necesitaba, me dirigí a la caja, los pagué, luego fui a que los embolsaran -como es normal en Traki- y finalmente fui a retirar mi bolso. Y aquí es dónde empieza mi error, luego de retirar mis cosas, recordé que me faltaba buscar otro producto, así que, de manera distraída, me regresé y subí al Nivel 2, cuando iba subiendo las escaleras mecánicas, al mismo tiempo iba bajando un vigilante, que me dijo que no podía subir después de haber comprado los productos, le respondí: ‘ok, disculpe no sabía’”, contó.

Añadió que bajó para irse del establecimiento y, cuando pasaba por los detectores de metales, los vigilantes le revisaron el morral, las bolsas con los productos adquiridos y la factura. El adolescente indicó que en su bolso tenía una lata de galletas que habría comprado el 12 de mayo, dos días antes de su visita a Traki, junto con otros productos más, pero en afectivo.

“Cuando vieron la lata, el mismo vigilante (que me había encontrado en las escaleras y me había pedido salir) automáticamente me dijo que lo acompañara al baño y, al estar allí, me dijeron que sacara todas mis pertenencias, yo cooperé con ellos, y revisaron nuevamente mis cosas”, narró.

Continúo su relato diciendo que “la lata de galletas, estaba completamente vacía incluso sin envoltorios, me dijeron que por qué no había pagado la lata de galletas. Yo les expliqué que la había comprado días atrás el 12 de mayo y con efectivo, llamaron a una cajera y le dijeron que verificara si la compra se había hecho y verificara si aparecía mi cédula”.

Oyer señaló que su registro de compra no apareció, aunque colocó en duda que la cajera realmente hubiera verificado la información.

“Desgraciadamente no tenía la factura de la compra de esas galletas conmigo -aunque sí la tengo en casa y en mi poder-; entonces dos funcionarios que estuvieron siempre presente me pidieron la cédula y la fotografiaron y al igual que a mí. Y el vigilante me dijo que me levantara la camisa y que me bajara los pantalones, solo vieron, no me tocaron. Me subí los pantalones y me metieron todas las cosas al bolso”, expresó.

Aseguró que todo eso sucedió sin la presencia de su representante, siendo menor de edad. Además, agregó que le solicitó a los vigilantes que comprobaran las cámaras de seguridad de ese día, el 14 de mayo, y del 12 de mayo, cuando compró la lata de las galletas, para que verificaran que no había robado el producto.

“Pero nadie me hizo caso y no quisieron revisar. Como no tenía cómo defenderme quedé como un ladrón y me dijeron que tenía que pagar las galletas. Para salir de una vez de allí y evitar más inconvenientes les dije que no había problema en pagarlo. Fui con la cajera que supuestamente había verificado el registro de mi compra de ese día y del día 12, pagué sin ningún problema y me dirijo a buscar mis cosas. Debo decir que en ese trayecto la cajera empezó a hacer comentarios y a burlarse con sus compañeros de mí, eso me molestó mucho pero no le di importancia porque lo único que quería era tomar mis cosas e irme”, señaló.

El menor de edad afirmó que cuando pidió que le devolvieran sus pertenencias, otro vigilante dijo que no se iba a ir todavía y le ordenó a otra persona que lo colocara a limpiar todo el Nivel 2 para permitirle salir. En ese momento, señaló eran las 11:10 de la mañana y terminó de barrer y pasar coleto a las 12:56 de la tarde.

“Durante casi dos horas me tuvieron limpiando, sometiéndome a los comentarios de los mismos empleados y ridiculizándome. Nunca me llamaron a mi representante, no quisieron revisar las cámaras, no creo que la cajera realmente haya verificado las cámaras, me hicieron pagar un producto que no había tomado y además que limpiara el piso y así poder regresarme mis cosas y dejarme ir”, enfatizó.