Venezuela 2022: «Menos pobreza, más desigualdad», según Encovi

El día 10-11-22 la UCAB presentó su tradicional estudio Encovi (Estudio de las condiciones de vida). En la edición de 2022, se pasó un instrumento para conocer esas condiciones a un total de 2.218 hogares en el país. El campo fue de julio de 2022. Tanto el instrumento de recolección (la entrevista) como el estudio, están disponibles en la red.

Para Encovi, la población de Venezuela es de 28,3 millones de almas. Si se compara con la población calculada en Encovi 2021, se redujo en 400 mil personas porque hace un año se contó a 28,7 millones de venezolanas y venezolanos.

Se mantiene la pérdida del “bono demográfico” ya que la población joven o productiva -entre los 20 a los 44 años- es la que mayormente migró y, como se señaló en la exposición de los resultados que hicieron los profesores Anitza Freitez y Luis Pedro España de la UCAB, es difícil que esa población regrese. “Ya no los tenemos acá” dijo la profesora Freitez.

Encovi es uno de mis temas de los artículos para El Cooperante. También para el portal. Apenas se hizo la presentación, publicó una nota con fecha 10-11-22 en la pluma de la colega Marilia García. Es un tema del portal y también de mi interés. 

Es un estudio que, más que números, lo veo desde la perspectiva estructural de Venezuela ¿Cuál es el país detrás de sus hallazgos, en una sola frase? Es el reto que me pongo cuando analizo las Encovi.

Encovi 2021

En la edición de 2021, escribí un artículo que se tituló “Estudio Encovi 2021: Venezuela, una sociedad estática” publicado en el portal de la casa el día 11-10-21. El sumario de mi artículo fue que “si se compara con la presentación de la edición de 2020, la de este año es más exhaustiva en sus resultados. Da para escribir muchos artículos de opinión.

Mi análisis no será sobre todo el estudio sino lo que considero es el retrato global de Venezuela. El deterioro de las condiciones de vida entre 2020 a 2021 tiene como resultado que la sociedad venezolana es estática ¿Qué significa esto? Que la movilidad social es poca o nula. La ubicación que tenga una persona en la escala social determina lo que es y lo que será. Los ciudadanos pueden tener ganas de progresar, pero las condiciones estructurales lo hacen difícil.

Esto crea una Venezuela de las elites y otra ‘del resto’. En la primera, hay movilidad y éxito. En la segunda, es llevar una vida con apremios, aunque sea en dólares. Superar lo estático es mejorar las condiciones de vida, principalmente los servicios públicos”.

Encovi 2022

¿Cuál es el balance para 2022? Ya no somos una sociedad estática o menos paralizada pero sí una anclada en el pasado (sus élites). En la comodidad de la nostalgia. Estática y anclada no es lo mismo, aunque parezca similar.

No somos una sociedad estática o lo somos menos -es una buena noticia, no la esperaba tan pronto- porque si se compara con los datos de Encovi 2021, nuestro país se mueve. Hay una recuperación y mejoría de la sociedad en general.

Para Encovi 2022, la migración de compatriotas se estabilizó a partir de finales de 2021 cuando Encovi registró 6.042.000 migrantes venezolanos. En 2022 -tercer trimestre de este año- registró 6.122.000 nacionales.

Es decir, en casi un año, la salida de nacionales se ha mantenido relativamente estable. Esta cifra no quita la importancia al éxodo criollo porque viene de 695.000 migrantes en 2015. Es decir, la migración aumento casi 10 veces en 7 años.

En las mejorías, dos indicadores sociales a título de ejemplo. El PAE -programa de alimentación escolar- mejoró su cobertura de 19% a 67 por ciento entre 2021 a 2022 (aunque en 2019-2020 la cobertura fue de 65%). El segundo indicador. En 2020, 1 de cada 3 tenía temor de quedarse sin comer en el día. La cifra bajó a 14% en 2022.

En cuanto al trabajo, el indicador más relevante para hablar de una sociedad que se dinamizó es que es una que trabaja, lo que habla muy bien de la sociedad venezolana porque se levanto sola, honestamente.

«Más desigualdad»

La  PEA -población económicamente activa- subió 7% entre 2021 a 2022 al pasar del 50 al 56 por ciento. Un dato relevante es que la informalidad disminuyó frente al trabajo formal: 44% y 56% respectivamente. Esta subida del empleo explica la caída en la pobreza “primera vez en 7 años” -desde 2014, porque a partir de este año la pendiente fue ascendente- como señaló el profesor España, al pasar del 65,2% en 2021 a 50,5% en 2022.

Si no la mejor, una de las mejores cifras del estudio. Son 15% que ya no están en el umbral de pobreza. El estudio molestó no a pocos, básicamente por lo de siempre, que “si normaliza la tragedia”, “que solo es en Caracas” -mucha gente descubrió a los estados con Encovi 2022- pero una reducción de ese calibre es importante y lo que puede “normalizar” en algún grado, es poder llevar una vida como la llevan -y muy bien- los que están todo el día molestos por la “normalización” de la que, por cierto, saben aprovechar y cómo.

La reacción a la Encovi 2022 me llamó la atención. Me sorprendió. El año pasado, cuando el estudio concluyó que casi todo el país era pobre, aplausos de parte de los indignados. Recuerdo que una tuitera –“La Divina Diva”- tuiteó que el número de pobres le pareció alto, pero fue inmediatamente desacreditada por el gran pluralismo que hay en tuiter. Encovi era infalible.

«Menos pobreza»

Eso cambió en 2022: Encovi halló que hay personas que no son pobres, y la reacción fue de molestia por no pocos. Busco una explicación y apelo al conocido enfoque de la disonancia cognitiva de la psicología social. Si pasas años diciendo que todo es lúgubre -aunque quienes lo dicen están muy bien, y si tienen que migrar lo harán por Maiquetía y no por el Darién- y de repente la realidad te dice otra cosa, la disonancia operará para reforzar lo lúgubre.

Por eso la molestia porque pocos tendrán el coraje para interpelarse ¿pasé años diciendo que todo estaba malo, y ahora hay una mejora, fui tan tonto para hacer eso? Es mejor “indignarse”. Además, trae “likes” y reconocimiento en redes sociales.
Dejemos la “indignación” y volvamos a Encovi.

Un indicador de la fuerza del empleo es que bajó la proporción de los ingresos no laborales -bonos y remesas por ejemplo- al pasar del 45% en la estructura del presupuesto familiar en 2021 a 26,2% para 2022.

Una explicación para la diferencia es que el presupuesto familiar se completa con los ingresos producto del trabajo. De nuevo, una buena noticia. El trabajo es importante y al pueblo venezolano le gusta trabajar. Que haya más empleo, es una señal positiva.

A pesar de esto que es muy importante -como decimos en psicología social, “un niño sin escuela y un adulto sin trabajo, será difícil que tengan una buena salud mental”- la recuperación son en empleos pre-crisis de Venezuela.

Esto pone en cuestionamiento la tesis que la crisis nos ha hecho diferentes o “resilientes” como a cierta opinión le gusta decir. Seguramente es así, pero una cosa es aguantar y otra cambiar. Una cosa es “no querer problemas” y otra ser tolerante. En Venezuela es más aguantar y más “no querer problemas”.

Empleo

Esto se afirma porque el empleo que se recuperó no pareciera estar en sectores de avanzada -transables o no- sino en los tradicionales de nuestro país.

Bajó el empleo por cuenta propia del 52% en 2021 a 44% en 2022, y subió ligeramente el empleo en el sector público 3% y en el privado 4,7% entre 2021 y 2022.

Los sectores que aumentaron su empleo son transporte, instituciones financieras, y la administración pública. Los que bajaron son agrícola, construcción, y “otras actividades”.

Una Venezuela que se mueve, pero básicamente de empleados públicos y en el sector servicios (mayormente privados).

A pesar de esta recuperación que no es estática, somos una sociedad anclada. Anclada quiere decir que los factores que explican la desigualdad se mantienen y toman una forma más estructural. Que las puede hacer permanentes.

Anclar es eso: una sociedad que sale de un estado de crisis, pero puede mantenerse allí en el tiempo porque el dinamismo que generó desde un piso muy bajo puede quedarse así y, lo más importante, no es una situación desfavorable para las elites las que, de paso, sus explicaciones o soluciones para los problemas de Venezuela son de otra época.

Educación

Un círculo no virtuoso: un despegue que tiene techo con unas elites ancladas en la nostalgia. Este es el retrato estructural de Encovi. Salimos de la parálisis ¿ahora hacia dónde, que no sea la nostalgia?
Estos factores estructurales explican la desigualdad y el cambio en la morfología en temas como la educación y la migración.

Veamos la educación. La cobertura en la población entre 3 a 24 años baja desde 2019: de 70% a 63 por ciento en 2022. Con respecto a 2019, hay casi 700 mil alumnos menos. Una educación con menos cobertura si se compara con Encovi de otros años, pero tiene más presencia en los grupos de edad intermedios -entre 6 a 17 años- con mejoras en el PAE y hay menos rezago escolar si se compara con el año 2021. Es decir, los muchachos y muchachas van con el grado que le corresponde en mayor proporción que en años previos.

Incluso, si se descuenta el fenómeno del COVID -que pudiera explicar el rezago escolar por las clases a distancia o haber abandonado la escuela- porque las cifras de menos rezago en 2022 son las mejores, al menos desde 2019 para los datos de Encovi.

Con información de El Cooperante.